Esta es la fórmula de los científicos chilenos para enfrentar el cambio climático


Cuando en abril de este año se anunció la conformación de un grupo de científicos nacionales que elaboraría un informe con recomendaciones y medidas para enfrentar el cambio climático y para que las autoridades tomarán medidas basadas en la evidencia científica, se afirmó que éste era un hito y que nunca antes se había intentando algo similar.



Hoy siete meses después el ministro de Ciencia, Andrés Couve, recibió en sus manos un documento de casi 70 páginas que resume el trabajo de más de 600 científicos de distintas áreas que durante todo este tiempo se dedicaron a estudiar el estado de situación del país y a proponer una serie de recomendaciones necesarias para afrontar los desafíos del cambio climático.



En medio de las actividades de la COP25 que se realiza en Madrid, el ministro Couve destacó el trabajo realizado y dijo que este documento “simboliza el compromiso de un trabajo inédito de la ciencia chilena: poner la evidencia en cambio climático al servicio del país y la acción climática mundial, a la luz de la COP25”. “Este hito da cuenta cómo cambia el rol de Chile en estos espacios ahora con un Ministerio de Ciencia en nuestro país. La Ciencia Chilena logró instalarse en la agenda de la COP25 y sentó un precedente para las COP futuras”, añadió.



El documento titulado “Informes de mesas científicas. Resumen para tomadores de decisiones”, resume el trabajo de las siete áreas o siete mesas en las que se concentró el trabajo que en términos generales repite la necesidad de contar con mayor información, monitoreo permanente y cambios legales y normativos que permitan resguardar de mejor manera el agua, el aire, los suelos, los mares y la biodiversidad a lo largo de todo el país.



“El Comité Científico COP25 se ha enfocado en la sistematización de la evidencia científica que da cuenta de la realidad chilena frente al cambio climático. En este proceso, ha visto la necesidad de promover la adopción de un enfoque de transformación que, en la perspectiva de mediano y largo plazo, sea un insumo central en los procesos de diseño e implementación de política pública para enfrentar el cambio climático”, señala el texto.



La coordinación del comité estuvo a cargo de Maisa Rojas, la directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). “La conformación de este comité científico es un hecho inédito de cooperación entre la ciencia y la toma de decisiones, y esperamos que sirva de modelo para próximos procesos donde sea necesario discutir temas que son relevantes para el país”, destacó Rojas.



Áreas de trabajo



Los investigadores se reunieron en siete áreas de trabajo: Antártica, océanos, agua, biodiversidad, ciudades, adaptación y mitigación y energía.



Con respecto a esta última, el informe señala que los esfuerzos por mitigar abordan las causas del cambio climático mediante la reducción, captura y secuestro de emisiones de gases de efecto invernadero y advierten que para ello es necesario un trabajo coordinado durante un año para evaluar las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC) elaboradas por los Ministerio de Energía, Medio Ambiente y Hacienda.



Con respecto al retiro de las centrales a carbón, el documento señala que esta es una medida clave y “habilitante” para los objetivos propuestos por lo que se debe considerar la velocidad de este retiro.
“Es fundamental comprender el cambio climático como un riesgo complejo y multidimensional, que no puede entenderse separado de los desafíos que enfrenta el país”, advierten los científicos.



Los participantes de la Mesa de Agua, coordinada por Alejandra Stehr, entregaron recomendaciones en cuatro aspectos: la gobernanza del agua en Chile, la escasez hídrica, calidad del agua, y adaptación en recursos hídricos frente al cambio climático. Además, recalcan que es fundamental, revisar los métodos utilizados para la asignación de recursos hídricos.



“Una de las principales brechas identificadas durante la revisión de antecedentes es la falta de datos hidrometeorológicos y de aguas subterráneas, lo que lleva a un alto grado de incertidumbre en la estimación del balance hídrico de la mayoría de las cuencas del país. En Chile se tiene una estación de precipitación por cada 818 km2 y una de temperatura por cada 1.364 km2. Para el monitoreo de aguas subterráneas, la Dirección General de Aguas (DGA) posee 67 pozos distribuidos en 12 regiones y 20 acuíferos, además de haber delimitado 36 sectores acuíferos. Lo anterior deja en evidencia la necesidad de avanzar en una red robusta de información”, se lee en el documento.



En este punto, los científicos recomiendan “dotar a la autoridad de la posibilidad de revisar las condiciones originales de otorgamiento de los derechos; y entregar mayores atribuciones para enfrentar sequías permanentes y otros eventos extremos, a la luz de la experiencia comparada” y “reformar el régimen legal que regula el acceso al agua (propiedad y mercado), en consideración de los usos prioritarios y la mantención de un sistema hidrológico sustentable”.



Contexto Social



El trabajo realizado por los científicos no estuvo ajeno a la realidad nacional y en el documento destacan que a partir de la crisis social y política que estalló en el país en octubre 2019, “se vuelve evidente que los efectos de la inequidad territorial se agudizan conforme avanza el cambio climático”. “Desde esta perspectiva, y sobre la base de la evidencia recogida por el Comité Científico COP25, hoy es más urgente que antes revisar las bases sobre las que se cimenta el desarrollo, acoger el conocimiento adquirido y orientar a Chile de forma decidida hacia un desarrollo integral, sostenible, e inclusivo”, señala el informe.


Fuente: La Tercera


5 de Diciembre de 2019