Un nuevo concepto de desalinización podría aprovechar hasta el 90 % del agua de mar tratada


El agua cubre alrededor del 70 % de la Tierra, pero de ese porcentaje solo el 0,5 % es adecuado para el uso humano. Un dato que se queda cada vez más pequeño si lo comparamos con la creciente necesidad de agua a nivel mundial.


Mientras, la ciencia y la tecnología no paran de trabajar para aumentar esa proporción y, hasta ahora, la desalinización es una de las pocas fuentes de agua independientes de la lluvia capaz de convertir el agua del mar en agua apta para el consumo. Su producción mundial se ha triplicado desde el año 2000 y ya son más de 16.000 plantas funcionando en todo el mundo.


Sin embargo, a pesar de sus beneficios, la desalinización implica una serie de impactos ambientales que todavía deben ser resueltos para convertirla en un método más eficiente y, sobre todo, sostenible.

Es precisamente investigando sobre qué se está haciendo para mejorar los procesos de desalinización donde nos encontramos LIFE DREAMER, un proyecto alentador y completamente pionero en el que está inmersa ACCIONA Agua que persigue el reto de aumentar la sostenibilidad de este proceso y que, con la contribución del programa Life de la Unión Europea, tendrá su primera planta piloto en Gerona lista para arrojar resultados. Te contamos en qué consiste.



LIFE DREAMER, el sueño de transformar el agua de mar en recursos valiosos

Antes de nada ¿cómo funciona la desalinización? Una de las tecnologías más eficientes emplea un sistema por ósmosis inversa. Esta técnica separa el agua salada del mar a través de unas densas membranas que dejan pasar solo el agua a través de ellas y la convierte en agua apta para el consumo. El agua pasa libremente a través de las membranas, mientras que las moléculas de sal quedan retenidas en ellas.

Hay muchos ejemplos de este tipo de membranas en la naturaleza, como pueden ser los tejidos de las glándulas salinas que permiten a animales marinos (como la tortuga o el pelícano) beber agua salada, o incluso nuestras propias células. Pero, ¿cuál es uno de sus principales problemas? Que los microorganismos del agua se depositan pronto en la superficie de la membrana, quitándole sus propiedades especiales, y limpiarlos requiere productos químicos que podrían resultar perjudiciales para el medioambiente si no son bien gestionados.

Al final, en la desalinización por ósmosis inversa la tasa de conversión del agua aprovechable está por debajo del 50% debido a que parte de ella se destina a limpiar la membrana, y otra parte a los procesos de pre y postratamiento. Además, aparte de los productos químicos, el sistema genera corrientes concentradas de salmuera que contiene, además de gran cantidad de sales, materia orgánica y otros concentrados que obligan a descartar parte de esa agua.


Continuar leyendo la noticia aquí


1 de Octubre de 2019