Las mieles del desierto de Atacama están siendo estudiadas por primera vez para determinar si contienen propiedades capaces de inhibir bacterias patógenas. La investigación, liderada por la académica Gloria Montenegro, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2026, busca caracterizar estos productos, identificar las especies vegetales de las que provienen y analizar sus posibles propiedades antibacteriales y antioxidantes.
El estudio forma parte del proyecto regional “Trabajando con los apicultores para diferenciar y agregar valor a mieles y polen apícola de la Región de Atacama”, financiado por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo. La iniciativa fue presentada en Vallenar junto a productores de la zona.
Tal como informa la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), el trabajo se concentra en mieles obtenidas en sectores donde crecen especies nativas y endémicas del desierto de Atacama, un ecosistema de condiciones extremas. Los investigadores analizan muestras para establecer su origen botánico e identificar los compuestos químicos que podrían explicar sus propiedades biológicas.
“Las mieles producidas en la zona nunca han sido estudiadas. Nuestros objetivos son conocer su origen floral y sus propiedades biológicas, como la actividad antibacterial y antioxidante, fundamentadas en la presencia de compuestos químicos que les otorgan estas características”, explica la profesora Gloria Montenegro.
Uno de los principales focos del estudio será evaluar la capacidad de estas mieles para inhibir el crecimiento de bacterias patógenas asociadas a enfermedades gastrointestinales, urinarias, respiratorias y alimentarias. Entre los microorganismos que serán analizados se encuentran Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Salmonella typhi.
Los resultados permitirán determinar el nivel de actividad antibacterial de las muestras y compararlo con el de tratamientos convencionales. La posibilidad de encontrar una actividad significativa deberá ser establecida mediante los análisis científicos, antes de considerar eventuales aplicaciones.
“El proyecto entregará información sobre la actividad de las mieles para controlar el crecimiento de bacterias patógenas, tales como Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Salmonella typhi. Si esa actividad es significativamente mayor que la de antibióticos sintéticos, podemos considerar esa miel como un antibiótico natural”, explica la profesora Montenegro.
Más allá de sus posibles propiedades biológicas, la investigación también apunta a generar información que permita diferenciar las mieles y el polen apícola de la Región de Atacama por su vínculo con la flora del territorio. Los antecedentes podrían servir de respaldo para una futura denominación de origen, una alternativa para distinguir estos productos en mercados especializados.
La iniciativa contempla, además, diversificar la oferta apícola y agregar valor a la producción local, con beneficios potenciales para las familias que dependen de esta actividad en la región.
“Nuestros compromisos son diversificar e innovar en los productos apícolas, para fortalecer la economía de las familias apicultoras de la Región de Atacama, agregando valor a la miel y al polen producidos en la zona”, afirma la académica.
El proyecto también considera acciones de transferencia tecnológica para los apicultores, el desarrollo de nuevos productos derivados de la colmena y estrategias para ampliar la comercialización de la miel y el polen regionales en ferias y mercados nacionales e internacionales. Así, la caracterización científica de estas mieles podría abrir oportunidades comerciales para una producción vinculada a la flora única del desierto de Atacama.
Fuente: Reporteagricola.cl Valentina Lagos
16 de octubre de 2026